Las 7 Columnas de la Felicidad: Prudencia
Introducción: La parábola nos habla de la prudencia, cualidad necesaria para estar preparado para la venida de nuestro Señor. Esta cualidad es resaltada precísamente por la insensatez de las otras cinco vírgenes.
La parábola es como si nos gritara con voz muy fuerte: “Que el Señor ama a los prudentes”. Además nos enseña que el prudente será un ganador siempre. No solo en la venida de nuestro Señor será recompensado, sino por el hecho de vivir un estilo de vida diferente que el común de la gente, hará que resalte su presencia en cualquier ámbito. Marcará siempre la diferencia en todas las áreas de la vida. Vivirá por encima de la mediocridad. Será siempre de bendición donde se encuentre y no será jamás avergonzado.
No les pasa que después de leer este pasaje, les viene un desee tremendo de llegar a ser un cristiano prudente. Comencemos pues, por saber, ¿cuáles son algunas de las características que éstos poseen?
El prudente:
- Es reservado = indiscreto (Pr. 12: 23; 13: 16)
- Es cuidadoso = descuidado, irreflexivo (Pr. 14: 15)
- Posee docilidad= rebelde, violento (Pr. 15: 5; 18: 15)
- Es cauteloso= insensato (Pr. 22: 3)
- Visión espiritual =Miope, espiritual (Os. 14: 9)
- Sabe cuándo hablar y cuándo guardar silencio (Am. 5: 13)
- No sabe cuándo habla, y cuándo no guardar silencio
Conclusión: Deberíamos amar la prudencia. Buscarla. Atesorarla y vivirla todos los días de nuestra vida. Al final siempre triunfa. El prudente sabe con paciencia esperar su recompensa. Parece que tarda, pero llega seguro. Prudente, llega a ser uno que ha vivido toda una vida de prudencia, de sensatez, de cordura, ésta, no se consigue de forma instantánea. Por eso el prudente se arma de mucha paciencia, es previsor, paga el precio cuando es debido, y al fin es galardonado con lo que ha esperado tanto.